sábado, 18 de enero de 2020

Futbol, Prosodia y Variaciones Sintácticas


En el verano del año 2006 se celebraba el mundial de futbol en Alemania. Como es costumbre, Televisa Deportes llevó su comitiva compuesta por comentaristas deportivos, comediantes, reporteros y demás asistentes, y en ese demás recuerdo bien que llevaban a Juan Villoro, un escritor muy reconocido, que sabiendo que tiene libros en los que habla, a manera de ensayo, del deporte más bonito del mundo, el futbol, no era de extrañarse que lo hayan invitado, debido a sus reportajes y sus charlas que enriquecieron en esa ocasión las noches de la "Jugada del Mundial" que se convertirían en más que un resumen diario de lo que había acontecido en el mundial de futbol, en una amena charla con un erudito e historiador del deporte más seguido en el mundo.

Pero en esa ocasión, llevar a un escritor entre el equipo de corresponsales no fue una novedad, desde el principio me hizo recordar aquel mundial de Italia 90, muy recordado en México a causa de la ausencia de la selección tricolor entre los veinticuatro países clasificados para participar y pelear por la Copa FIFA, recordado por aquel escándalo conocido por muchos, el castigo del veto del Tri en el Mundial por haber registrado cachirules en el mundial juvenil anterior. En el que Televisa se apuntó una palomita llevando a Juan José Arreola entre su equipo de asistentes.

Conforme pasaban los días y el ambiente del futbol encendía la emoción de los que seguíamos el torneo, aquello dejó de ser poco a poco el Mundial de los cachirules y de la ausencia del Tri, para convertirse en el Mundial del gol de Caniggia contra Brasil o de las apariciones de rescate del novato Salvatore "Toto" Schillaci, pero para mí, Italia 90 se convirtió también en el Mundial del maestro Arreola.

En las transmisiones nocturnas del Mundial de Italia 90 conocí al maestro Juan José Arreola. Recuerdo mucho que siendo un niño de trece años esperaba su sección, para entonces no leía, no sabía que sería escritor, ni mucho menos me imaginaba que Arreola sería una de mis influencias y mayor referencia en los minicuentos,  gracias a un pequeño libro del Fondo de la Cultura Económica llamado Prosodia y variaciones sintácticas, que llegaría a mis manos algunos años después y que aún atesoro como algo valioso. Lo escuchaba emocionado, me divertían tanto sus comentarios, al grado que lo adopté como se adopta a un abuelo que idealizas en tus más recónditos sueños. Al contrario de Villoro, todo un intelectual del futbol, Arreola era un completo ignorante de ese deporte, que te hacía suponer que sus pies jamás habían tenido contacto con un balón, pero que en esas semanas el futbol logró cautivarlo y enamorarlo notoriamente. Sus comentarios dejaron mella en el México de 1990, uniendo, al igual que pasaría dieciséis años después con Villoro, la magia de la literatura con la del futbol.

Comparto el enlace de un resumen que he encontrado en YouTube con su participación, para que todos aquellos que hayan logrado leer hasta este punto la entrada de este blog puedan disfrutar de las palabras de Arreola y su muy original punto de vista en el futbol.




jueves, 28 de noviembre de 2019

Vaquero sin cara (minicuento)

Autor: Vladimir Villarreal.


—Sé que no tengo cara para decirte que no fumes —le decía el vaquero a su nieto—, si yo he fumado toda mi vida, pero nunca es tarde para aceptar que te equivocaste. No te miento, hubo un tiempo que hasta creí que todo se lo debía al cigarro. Imagínate, estar en la flor de la juventud y de un día para otro convertirte en el "Vaquero", y la gente te encuentra en la calle y te dice: "hey tú, tú eres vaquero de los comerciales". Y yo orgulloso de saber que la gente me veía como un símbolo varonil, el que cada domingo por la noche monta su caballo arreando vacas sobre hermosas praderas, con una música que parecía sacada de un western. Yo mismo disfrutaba de ver esos comerciales. Te convencían de que fumar era algo bueno. Y en el mismo bloque de comerciales seguía el comercial de brandy, ese de la prueba del añejamiento, donde un argentino, al que le doblaban la voz, te convencía de que tomar brandy te hace ser o sentirte alguien. Yo hacía caso a esos dos comerciales, hasta que me di cuenta que todo era un engaño, al único que no hacía caso era al de los condones de ese mismo bloque de comerciales, era al que debía hacerle caso. Créeme, no tengo cara para decirte que no fumes —le repetía el vaquero a su nieto—,  literal, ya no tengo cara para decirte.

sábado, 23 de noviembre de 2019

Cucharas Verdes (minicuento)

Autor: Vladimir Villarreal.



Tengo siete años, no sé si decir "apenas" antes del siete, ya que mi percepción del tiempo no es igual a la del "yo" que me da voz en primera persona. A quien le parece que me faltan bastantes años aún para comprender que no es normal sentir tanta dependencia por dos cucharas de plástico, ¿Y por qué no? Mi prima ama su mantita, muchos aman sus mantitas. ¿Pero dos cucharas?

Mi padre me observa, las choco tres veces entre sí, luego las golpeo contra la pared, y después contra un brazo del sofa, siempre tres veces. Mi abuela se esmeró en encontrar un par de cucharadas que estén hechas justo a mis necesidades, que hicieran justamente el ruido que quiero que hagan al chocarlas entre sí, y con eso les basta, a mi padre, a mi madre y a mis abuelos, en lo que el tiempo o alguien más descifran qué pasa por mi cabeza mientras ejecuto mi rutina.

Tres golpes entre sí, tres a la pared, tres al brazo del sofá, un grito de acción y otra vez a empezar, así hoy, mañana, así pasado mañana, amo mis cucharas verdes, ¿Les dije ya que mi percepción del tiempo no es igual a la del "yo" que narra en primera persona? Apenas tengo siete años, tú preocupate por tus cosas, yo chocaré mis cucharas verdes.

jueves, 21 de noviembre de 2019

AVISO DE OCASIÓN

Se busca SABUESO HUMANO. Experiencia mínima de 3 años en puesto similar comprobable, preparatoria terminada, flexibilidad de horario, trabajo bajo presión, tolerable a la frustración, interesados llamar al teléfono..."

*****

—Bueno... ¿Sí?... Llamo por lo del puesto de sabueso.
—#£¥€©®%✓\£^√÷~
—Gracias, lástima...
"Esto del anuncio me huele mal, muy mal", pensé.



viernes, 15 de noviembre de 2019

Las uñas de mi vecino (minicuento)

Autor: Vladimir Villarreal


¿Para esto pedí vacaciones? Mi intención era descansar un poco, pintar la sala, ver películas mientras me rascaba la barriga. 

*****

Minutos atrás me disponia a prepararme un café, cuando escuché la algarabía, los vecinos estaban congregados en el jardín de mi vecino adyacente, el travesti. Entre el ruido y los gritos se alcanzó a escuchar, "No te tires, Juan, no seas pendejo". Hasta entonces comprendí que mi vecino, y amigo, Juan, o Jane, estaba parado en la azotea, vestido de mujer, y amenazando con tirarse desde ahí. No había tiempo de averiguar el porqué de su intención de tirarse, el caso es que yo, aún en pijama, salí a ver en qué podía ayudar. 

Entre los gritos de la gente había algunos morbosos que lo incitaban a aventarse, "ándale, Juan, Juana, no la hagas tanto de emoción, tírate ya".

Como pude, logré subir hasta la azotea. Tanto me costó disuadir al muy cabrón de tirarse, que por fin logré convencerlo, dio dos pasos hacia mí, se pescó de mis manos, resbaló y quedó pescado de mi camisa, sentí algunas de sus uñas postizas desprenderse de sus dedos intentando aferrarse a mi ropa antes de caer al suelo, es por eso que tengo las uñas del vecino.

sábado, 9 de noviembre de 2019

JULIO CORTÁZAR y las brechas generacionales en la literatura


Después de escuchar, tras veinte años de haberlo leído, mi cuento favorito de Julio Cortázar, "Casa Tomada", narrado con la propia voz del mismo Julio Cortázar, con la narrativa preciosista (como diría mi amigo Alejandro Heredia), prácticamente una poesía en prosa que identifica a su literatura, y con el desmesurado surrealismo impreso, más bien tatuado en sus historias, que nos hace a muchos admirarlo, a otros alabarlo. Pienso en cada vez que alguien me pregunta, "¿por qué no escribes una historia como Harry Potter, algo que le guste al promedio de la gente?", y me respondo a mí mismo, sin poderlo comentar con quienes siento que no me entenderían, que me es muy difícil leer sagas de tres, cuatro, seis, veinte libros, con una buena historia pero que el estilo es muy ajeno al estilo con el que crecí, que su narrativa me parece una lista de tareas o un encargo del supermercado, y que no son mi referente a la hora de escribir.

El imaginario es como un cajón que abres y del cual sacas lo que has guardado a lo largo de los años. Crecí leyendo el realismo mágico de Márquez e Isabel Allende, la forma picaresca y hermosa de narrar de Skármeta y el excéntrico estilo de Rushdie, los cuentos del campo y muy regionalistas de Francisco Rojas González y Juan Rulfo, los cuentos atemporales de Vicente Riva Palacio, los oscuros cuentos de Carlos Fuentes en su libro "Cantar de ciegos", las prosodias y variaciones sintácticas de Juan José Arreola y de algunos escritores que ya estaban muertos cuando los descubrí, que me encanta pensar que nunca fueron moda y que la gente encontraba sus letras en el librero del pariente, por mera casualidad, quizás curioseando en las librerías, y por qué no, tras largas caminatas de terapia por librerías de viejo, a un precio no más justo pero sí más razonable. Cuando la literatura era un "es lo que hay", sin televisor en la habitación ni teléfono inteligente con Internet por Wi-Fi, donde las redes sociales te indiquen a quién hay que leer para estar al día.

Me gusta pensar que un día fue moda leer a autores que dejaban todo en cada frase, en cada punto y en cada coma, sin guardar nada para el regreso, mucho menos para un tomo II de su historia. Pensar en autores que vislumbraban sus obras como algo finito, sin importar cuánto tiempo les tome un párrafo, sin tiempos de entrega, pues la literatura no es un negocio, no es alimento para el estómago sino para el alma.

Nunca escribiré como Cortázar, ni trato de copiarlo, sólo me identifico con su manera surrealista de ver la vida en algunas de sus historias, pero volver a leer a un escritor que hace más de veinte años haya dejado su huella en mí, que haya causado mella en mi forma de escribir o de escoger qué leer, y voltear a ver lo que ahorita significa la literatura para las nuevas generaciones, donde parezco no encajar, ni como autor ni como lector, me hace pensar que se ha abierto una brecha enorme entre los autores que son para leer y que, incluso, nos citaban en las clases de español de la secundaria y los autores que escriben para que mejor te esperes y veas sus obras en la televisión. Recuerdo a una maestra que, fingiendo conocimiento, nombraba a José Revueltas y decía, "...autor de 'El Apando'...", a José Emilio Pacheco con "Las batallas en el desierto", ambos libros para terminarse en un par de horas, ambos libros también hechos película, ambos libros que ya nadie lee y ambas películas que nadie ha visto, uno de ellos con un lenguaje excesivamente soez, "El Apando", que me hace suponer que ni la maestra lo había leído, que se limitaba al programa de estudios para citar al autor entre los escritores mexicanos de la época moderna, en ese momento moderna, ahora prehistórica, y no por el exceso de los años, sino por el exceso de cambio en el concepto que se tiene hoy acerca de los libros y de las historias.

El recuerdo del título me vino a la mente una tarde en que deambulaba por el pasillo más olvidado de la biblioteca de la Facultad de Arquitectura, el pasillo de literatura, ahí estaba ese pequeño libro con su diseño gráfico pasado de moda y decía "El Apando", esa misma tarde lo regresé a su lugar ya terminado de leer. Años más tarde me hice de un préstamo de una copia de la película, del acervo que guarda la Cineteca Nuevo León.

El mismo año que la maestra citaba a los escritores mexicanos modernos, Café Tacuba parecía gritar a los cuatro vientos: "Lean 'Las batallas en el desierto' de Pacheco, o por lo menos vean la película". No lo entendí hasta un par de años después que compré un libro muy pequeño, nada parecido a los enormes libros de Stephen King, y descubrí que ya había visto la película, y recordé que mi hermano Ricardo un día me dijo: "La canción de Café Tacuba parece inspirada en la película 'Mariana, Mariana', esa donde sale 'Cesarín', el de 'Papá soltero'...". Él se pasaba la noche entera viendo películas "raras" (para nosotros sólo "películas") en CMC (Cine Mexicano por Cable), tiempo después vimos juntos, de nuevo, "Mariana, Mariana", la adaptación cinematográfica de la novela de José Emilio Pacheco.

Otros títulos de la época tienen versiones para cine, tal es el caso de "Los Cachorros", de Mario Vargas Llosa, interpretada por José Alonso, actor de moda de la época y culpable de que sea el mayor referente en el cine mexicano e ídolo de mi amigo Gustavo. También está la película "Coronación", dirigida por Ernesto Alonso, y que adaptaba al celuloide la novela del mismo nombre, escrita por José Donoso, en la que aparecía una Leticia Perdigón muy joven, cuya imagen adopté como la de mi novia principal de la adolescencia, por sobre las novias reales.

Sin duda ha cambiado la forma de leer, seguro que para bien, tratándose de leer siempre es para bien. Han surgido nuevos conceptos como los Fan Fiction y sagas donde, como una costumbre ya consolidada, el último título siempre se convierte en dos películas y no en una sola, además de series de libros donde el autor y sus lectores parecen no querer desprenderse del personaje principal, como si la literatura no les fuera a regalar otro personaje entrañable en el futuro, y como ejemplo están las historias donde aparece Lisbeth Salander, cuyas novelas, después de la Trilogía Millennium, ya han pasado por otro autor distinto. O los libros y películas del Talentoso Mr. Ripley.

No hay que entenderlo como una crítica negativa o una queja, sino como un comentario de un lector que siente que a veces no encaja del todo en la evolución de las letras, cuyo amigo con el que más discutía de títulos literarios ya falleció de viejo hace un año, siendo un joven de ochenta y dos años, apenas o todavía, mi amigo y corrector de estilo, el arquitecto y actor Héctor Díaz Bortolucci. Sólo hay que tomarlo como el comentario de alguien que cree que los libros aislados y de pocas páginas también se han vuelto grandes clásicos, como "El cartero de Neruda", de Antonio Skármeta, libro de apenas 140 páginas, mismo que atesoro como mis objetos más preciados, y más valor tendría si fuera un ejemplar con su nombre original: "Ardiente paciencia", como se llamó por doce años. Se dice que el autor tardó catorce años redactando la novela que cobró más vida después de su segunda adaptación al cine: Il Postino.

Me siento afortunado de quedar en medio de esas dos brechas generacionales en cuanto a literatura, aunque no embone del todo, ya que hay muchas obras que puedo degustar en formato impreso y en cine, y de verme envuelto en la corriente de los millennial en cuanto a la apreciación de las historias, quienes gracias a Harry Potter y al boom de literatura "juvenil", son ávidos lectores desde niños, y a quienes les es indistinto disfrutar, cotidianamente, de una buena historia, ya sea en cómic, libro, película o serie de Netflix, ya que si alguna vez me referí a mis libros como "es lo que hay", también hay que aprovechar los buenos tiempos, y si he de esperar a que las sagas largas lleguen a la pantalla grande, porque no soy de leerlas, esperaré, pero esperaré sentado, con mis libritos de autores muertos, mismos que resucito a cada que doy vuelta a las páginas que nos dejaron.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Azúl rojizo (Minicuento)

Autor: Vladimir Villarreal


Desde que era niño escuché acerca de la "Gran Batalla", aquella en la que los Eternos declararon la guerra a los Iluminados. Cuentan los abuelos, que contaban sus abuelos —ya que nadie lo podría recordar, pero es algo que se transmite de generación en generación—, que ese día la Inmensidad se tiñó de rojo, por tanta sangre derramada, hubo consecuencias graves para nuestro planeta, ese día cayó un meteorito enorme que acabo con todo. Nadie sabe quién ganó, pero la profecía dice que quien perdió volverá un día a tomar venganza, entonces los humanos nos daremos cuenta por el color del cielo, que combinado con el rojo de la sangre se verá de color violeta, que la guerra comenzó, y mientras dure el cielo violeta, sabremos que nuestro mayor temor está por venir.

sábado, 2 de noviembre de 2019

Nicolás



Voy a citar una reflexión que conocí hace más de 7 años que nació mi hijo Leo, está escrita a manera de versículo de la biblia, mas no especifica el personaje bíblico a quien Dios le habla, ni encuentro en ningún lado la fuente, supongo que ese personaje ficticio, no nombrado en la biblia, podemos ser todos y cada uno de nosotros que haya vivido la dicha de ser padre, y con ello conoce que como hay buenos sabores hay sinsabores.

Y el señor dijo:

Te prestaré un hijo mio. Para que lo ames mientras viva. Podrá ser un mes, seis meses, siete años, diez, treinta años o mas tiempo, hasta que lo llame. ¿Podrás cuidarlo?

Quiero que aprenda a vivir, he buscado un maestro y te he elegido a ti... ¿Le enseñaras? No te ofrezco que se quedara contigo, solo te lo presto, por un tiempo. Por que lo que va a la tierra, a mí regresa.

El dará la ternura, la alegría y todo el amor de su juventud. Y el día que lo llame, tu no lloraras, ni me odiaras por regresarlo conmigo.

Su ausencia corporal quedara compensada, con los muchos y muy agradables recuerdos, y con ello, tu luto será más llevadero y habrás de decir con agradecida humildad.

HAGASE, SEÑOR, TU VOLUNTAD...


*****

Hoy viene a contexto esta cita de dominio público que les acabo de citar, ya que nos encontramos honrando a nuestros muertos, e iremos a dejarle unos ramos de flores que preparamos a la tumba donde se le ha dado sagrada sepultura a mi hijo Nicolás, de quien quiero hablar, a manera de homenaje, y para que todos lo conozcan, con este escrito que preparé llamado:

Nicolás

El 31 de diciembre del 2018, por medio de un análisis de laboratorio, se confirmaba el positivo de un embarazo que ya nos decía una prueba casera días antes. Ese día nació la ilusión de un bebé muy buscando, deseado y esperado por sus padres, pero sobretodo por su hermanito Leo, quien en más de una ocasión nos ha preguntado, con lágrimas en los ojos, ¿Por qué él no tiene un hermano con quien jugar?

6 semanas después, el 15 de febrero del 2019, podíamos darle la noticia de que tendría un hermano o hermana, la pregunta que nos hizo antes de emocionarse fue: ¿Éste no se va a morir? Contentos, le dijmos que no.

3 semanas después, el 8 de marzo, un día soleado y hermoso, acudiamos, Cristina y yo, emocionados, a saber el sexo del bebé, no pudimos ver si era niño o niña, ya que se detectó un problema, el gran tamaño de su vegiga indicaba que tenía una obstrucción en las vías urinarias, a lo que le lleman síndrome de Megavejiga. Ese día me quedó claro que, las malas noticias no son exclusivas de los días feos y sombríos.

Nos recomendaron a un médico fetal. Al día siguiente, después de verlo en un ultrasonido, el doctor nos dio, sin tapujos, los desalentadores pronósticos, pero también nos dio esperanza, es aquí donde comienza la historia de amor y de lucha por la vida de Cristina y Nicolás.

El 29 de marzo, ante un escenario muy adverso, ya que ni el IMSS, ni el seguro de gastos médicos mayores, cubren padecimientos a un niño no nacido y no registrado, aun así, ese día Nicolás hace historia y se convierte en el primer bebé sometido a una cirugía fetal de Megavejiga en un hospital público de Nuevo León, el Hospital Materno Infantil de Alta Especialidad.

Una semana después, el catéter ya no estaba en su lugar. Así fue como Nicolás, también pasó por la segunda y tercera cirugía de ese tipo.

El 30 de abril, un ultrasonido confirma nuestro mayor temor, el tercero y último catéter, ya no estaba donde debía. El resto del tiempo, sin nada más que hacer, Nicolás siguió creciendo conforme a las semanas que iba cumpliendo de gestación, fueron tantas las visitas al ultrasonido que nos familiarizarnos con la figura del fémur, de la circunferencia de su cabeza, y la gráfica de los latidos del corazón.

Nicolás, aferrandose a nacer, siguió creciendo, hasta cumplir con las 30 semanas, lo mínimo y lo máximo que se podía esperar para sacarlo, siempre estuvimos con la esperanza de que nacería y viviría.

Nicolás vivió, nació un 21 de junio de 2019, a las 5:07 pm, lloró, le regaló a su madre una mirada confusa con sus ojitos celestes. En ese momento fue bautizado. Al rededor de las 5:35 pm lo conocí, Dios me concedió uno de los milagros que le pedimos, al menos, conocer su cara, un bebé hermoso, cansado de luchar, lo saludé tocando su frente, creo que me escucho y reconoció mi voz, porque el monitor registró al instante un incremento en sus latidos, esos minutos me dediqué a decirle cuánto lo amábamos. A las 5:45, cogió sus pequeñas alas de ángel y volvió a por donde vino.

Esa es la historia de Nicolás, 30 semanas de gestación, en las que fue a dos conciertos, posadas navideñas, misas de sanación, una piñata, se sometió a 3 cirugías, entre otras cosas. Y estuvo fuera del vientre 38 minutos, en los que le regaló a su madre su mirada, y único llanto. A mí me regaló la imagen de un bebé muy pequeño, hermoso, perfecto, dormidito.

Me pregunto, ¿Qué seré yo capaz de lograr en las siguientes 30 semanas?, que pudiera ser comparado a las 30 semanas que nos regaló Nicolás. ¿Qué pudiera ser yo capaz de lograr en los siguientes 38 minutos?

Nicolás, bebé hermoso, te amamos, tu madre, tu padre, tu hermano y tus demás seres cercanos, gracias por haber existido, nuestro pequeño bebé.

Calavera a Funes Mori y Gignac

Autores: Leo Villarreal y Vladimir Villarreal


Los del equipo rival
han llegado brabucones
a negociar con la muerte
por el que les mete goles.

Hicieron su coperacha,
tratan de juntar el total
para sacar de la cancha
a un jugador sin igual.

Se han cansado de perder,
se han hartado de llorar,
insisten a más no poder,
"Ya te lo debes llevar...

Estamos hartos de fingir
que se nos va el internet,
con todo lo de los memes
no podemos ya ni salir".

Porque cuentan los rayados
con un jugador argentino
de pocos tiros fallados,
ya que tiene muy buen tino.

El guardameta no puede
contener esa goleada,
a Rogelio Funes Mori
ni la calaca lo para.

Cuando se vaya al panteón
será por la puerta ancha,
Funes Mori es un campeón
en la vida y en la cancha.

Remate y replica de los Tigres...


Desde la tierra del coñac
Hasta el merito norte
En su cancha con su gente
Son clientes de André Gignac

Hasta las chicas rayadas
Se  enamoran del francés
dijeron que es más galán
Hasta que Mauricio Garcés.

viernes, 1 de noviembre de 2019

La bola de metal (minicuento)

Autor: Vladimir Villarreal.


Nadie logró advertir la pequeña bola de metal que cayó del cielo, justo en la cancha, en pleno partido de futbol, de no ser por el hundimiento que dejó, que pudiera llamarsele cráter, se confundiría con el balón, de cerca se lograba apreciar el color brillante y azulado, distinto al blanco del balón, de todas maneras, un jugador estuvo a punto de patear la bola metálica.

El arbitro tuvo que detener el juego, ya que el impacto causó un trueno que asustó a los jugadores que se encontraban más cerca, y sólo unos segundos bastó para que todos los jugadores se congregaran en derredor del pequeño artefacto.

Cuando uno de ellos estuvo a punto de tocar la cubierta de aquel objeto esférico, éste vibró y emitió un ruido, razón por la que el jugador echó un brinco hacia atrás, cayendo de sentón.

La esfera comenzó a fragmentarse, unas partes de la cubierta se deslizaban dejando un vano que dejaba ver hacia un hueco del cual salia un vapor frío, similar al que sueltan en los espectaculos.

De entre el vapor salió una figura humanoide, de tamaño diminuto, debió medir aproximadamente 30 centímetros. Con sus pequeñas manos se impulsaba del borde de la ventana que se formó, para salir por completo de la esfera.

Ya estando afuera, parada entre el reguero de tierra y pasto, volteó a ver las caras de los jugadores y preguntó: "¿Dónde está su lider?". Al momento se abrió paso entre varios jugadores un jugador con la banda de capitán en su brazo, al mismo tiempo que su homólogo del otro equipo se acercaba tambien al pequeño ser que preguntaba.

Ya que los reconoció, y que ellos dijeron que uno era el capitán del equipo local y el otro del visitante, cosa que no pareció importarle mucho al hombresito, este ser miniatura habló, en un español perfecto, con cierto acento irreconocible: "Vengo de otra galaxia, soy mensajero, sólo vengo a advertirles que a las personas de mi planeta nos interesa habitar el suyo, pero no estamos dispuestos a conpartirlo, venimos a reclamarlo".

El capitán del equipo local no pudo contener su risa, acto seguido, el extraterrestre sacó algo que parecía ser un arma y disparó un halo de luz muy fino, pero capás de cortar la cabeza del jugador de un solo tajo. El portero del equipo visitante, por instinto, levantó un pie y aplastó de un pisotón al hombresito.

De un momento a otro, miles de esferas metalicas aparecieron en el estadio, suspendidas a diferentes alturas. La gente corría a todos lados asustada, miles de rayos cortaban extremidades de los humanos, los policías trataban de disparar a las esferas. Algunos dicen que ese fue el primer encuentro entre las dos razas, y el inicio de esta interminable guerra entre cientos de planetas.

jueves, 31 de octubre de 2019

5 películas de Terror para ver en Halloween

Como hoy es una fecha especial para muchos que somos amantes del género de terror pero sobretodo de los dulces, hoy les traigo 5 recomendaciones de películas de terror para disfrutar en esta noche de monstruos, brujas y vampiros, así que a prepararse con una cubeta llena de palomitas de maíz y unos refrescos espumosos hipermegadulces (¿alguien dijo Dr. Pepper?)... Comenzamos...

Siniestro (Sinister, Reino Unido, 2012) 

Un escritor se acaba de mudar a una casa con su familia, ahí encontrará unos videos caseros que ponen en peligro su vida y la de su familia.



Están entre nosotros (Shutter, Tailandia, 2004)

La historia gira al rededor de unas imágenes misteriosas y a un fantasma que busca cobrar venganza, esta película tiene un refrito estadounidense llamada de igual manera, Shutter, sólo que aquí a México llegó con el nombre de "Imágenes del más allá", y que ésta carece del ambiente terrorífico del cual goza esta película. 



Abre los Ojos (España, 1997)

Del director Alejandro Amenabar, esta es una joya del suspenso y el terror. Cesar es un chico guapo y rico al que le gustan mucho las mujeres pero muy poco el compromiso. Sin embargo en la fiesta de su cumpleaños se enamora de Sofía (Penélope Cruz), la acompañante de su mejor amigo, Pelayo (Fele Martínez). Nuria (Najwa Nimri), una antigua amante de César, movida por los celos provoca un accidente de coche en el que ella fallece y el rostro de César queda completamente desfigurado. A partir de ese momento su vida cambia por completo, convirtiéndose en una horrible pesadilla.
Esta película también tiene un refrito gringo, llamado Vanilla Sky, en mi opinión, es un mugrero de versión, ya que con su música popera, pensada más en comercializar un soundtrack que en ambientar una película de terror, le quitan todo el encanto musical que tiene la original.




Let the right one in (Suecia 2008)

Déjame entrar en España y México y Criatura de la noche en otros países de Hispanoamérica, es una película sueca de terror y romance dirigida por Tomas Alfredson. Está basada en la novela homónima de John Ajvide Lindqvist, que también escribió el guion de la película. Cuenta la historia de un niño de doce años que sufre acoso escolar que entabla amistad con una niña vampiro en Blackeberg, un suburbio de Estocolmo.
También tiene una versión estadounidense que aún no he visto, llamada Let me in, la verdad, la versión sueca es tan exquisita que no me dieron ganas de ver la copia.



The Witch (Estados Ubidos-Canadá, 2015)

Es una película del género terror sobrenatural de época, la trama sigue a una familia puritana del siglo XVII que se encuentra con las fuerzas del mal en el bosque más allá de su granja de Nueva Inglaterra.




Futbol, Prosodia y Variaciones Sintácticas

En el verano del año 2006 se celebraba el mundial de futbol en Alemania. Como es costumbre, Televisa Deportes llevó su comitiva compuest...