Cuando provienes de una familia en la que todos se creen muy chingones y tú eres el único que padece de TDAH, estás condenado a que toda la familia, incluso el más pendejo, te etiquete como el tonto de la familia. Hace años, antes de que tuviera un diagnóstico confirmado, el primero que notó mi problema de distracción fue mi abuelo, se me quedaba mirando, el muy... vamos a decir «observador», por no decir metiche. Decía, «Oye, Lupe, como que ese chamaco, Vladito, te salió medio pendejo. ¿No crees?», y mi papá contestaba —porque Lupe era mi papá, no mi mamá—, «¿Medio...?, Pendejo y medio, papá. Pero dale chance, ya crecerá». Como si creciendo se me fuera a quitar lo distraído, para ellos, lo pendejo, que cualquiera de las dos, son de esas cosas que regularmente se acentúan con el tiempo. Mi abuelo creía que mi conducta retraída era de mala suerte, «Lo pendejo de ese chamaco nos trae el mal agüero a la familia», pensaba. ¿Mal agüero? Ya ven como era la gente de...
Voy a citar una reflexión que conocí hace más de 7 años que nació mi hijo Leo, está escrita a manera de versículo de la biblia, mas no especifica el personaje bíblico a quien Dios le habla, ni encuentro en ningún lado la fuente, supongo que ese personaje ficticio, no nombrado en la biblia, podemos ser todos y cada uno de nosotros que haya vivido la dicha de ser padre, y con ello conoce que como hay buenos sabores hay sinsabores. Y el señor dijo: Te prestaré un hijo mio. Para que lo ames mientras viva. Podrá ser un mes, seis meses, siete años, diez, treinta años o mas tiempo, hasta que lo llame. ¿Podrás cuidarlo? Quiero que aprenda a vivir, he buscado un maestro y te he elegido a ti... ¿Le enseñaras? No te ofrezco que se quedara contigo, solo te lo presto, por un tiempo. Por que lo que va a la tierra, a mí regresa. El dará la ternura, la alegría y todo el amor de su juventud. Y el día que lo llame, tu no lloraras, ni me odiaras por regresarlo conmigo. Su ause...
Autor: Vladimir Villarreal Cuando niño tuve un visor de diapositivas, muchos lo conocen, ya que fue un objeto muy famoso: el legendario View Master. Pero a diferencia de muchas personas que en esa época fueron hipnotizadas por el poder del aparatejo ese para ser obligadas de manera involuntaria a jalar de la palanca, cual máquina traga monedas, sin más consciencia que la de ver qué más les mostraba el disco de (limitadas) catorce fotos, y que se hicieron viciosos de comprar discos de fotografías para su moderno aparato; mi papá solo llegó a la reducida colección de "un" disco, mismo que venía de regalo en el aparato. Aun así di miles de vueltas a ese disco, por esos días me aprendí las fotografías de memoria y, aunque todas eran cautivadoras, hubo una en especial que llamó mi atención más que todas, misma que ahora es la única que recuerdo de entre las catorce, no solo por ser una bella foto, ya que todas presumían ser tomadas por estupendos fotógrafos, sino por futurista, po...
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